martes, 29 de agosto de 2017

Inseguridad.

Supongo que esto que voy a escribir ahora le pasa a todo el mundo constantemente. No soy ni especial ni distinta. Sólo alguien que quiere saber cómo actúa la gente ante estas situaciones.

¿Por qué me cuesta tanto creerme las cosas y a la vez soy tan crédula?

Lo que quiero decir es que puedo confiar al 200% en la persona que me lo está diciendo pero me cuesta creerme lo que me dicen. Si es algo bueno que sienten hacia mi, me lo tienen que decir mil, dos mil o tres mil veces para que yo me lo crea durante un solo segundo. Lo odio. Quiero creérmelo, pero a la hora siguiente ya estoy pensando en que era mentira. Que no lo piensan de verdad. Aun así, soy capaz de imaginar situaciones desastrosas con una posibilidad ínfima de que ocurran y creérmelo hasta el punto de llorar durante horas. No lo entiendo. Me siento mal porque parece que no confío en ellos. Me siento mal por necesitar que me lo digan.

Por otra parte, también me cuesta creerme lo que la gente me cuenta sobre su vida. Siempre pienso que me mienten, que en realidad no quieren contarme sus cosas, sus recuerdos, sus vivencias. Que me dicen cosas exageradas o que no les ha pasado solo para que yo me contente con ello. En este caso sí que sé por qué me pasa. Me mintieron tanto que ya no soy capaz de creerme nada. No creo que lo leas, pero por favor, espero que no sigas haciéndolo. No ganas nada inventandote una vida que no tienes.

¿Qué hace la gente en estos casos? De verdad, que no lo sé. Esta suele ser la razón por la que mi vida se puede resumir con esto:

"Me va bien, muy bien. La verdad es que no podría irme mejor. Pero entonces, ¿por qué odio tanto mi vida?"

La verdad es que es de un libro, (El juego de Ender) aunque no lo he escrito tal cual viene porque no me apetece buscarlo. Pero básicamente, mi inseguridad hace que me sienta así a diario, cada noche, cuando me quedo sola con mis pensamientos.

En fin, y estas cosas son las que pienso cuando no puedo dormir.

Muchas gracias por leer hasta el final.

Saludos, y sed felices.

lunes, 27 de febrero de 2017

Cada vez a peor.

Buenas.

Antes que nada voy a dejar claro que esto lo voy a escribir para desahogarme. No es algo entretenido y ni de lejos es interesante. Así que este es el mejor momento para dejar de leer y evitar perder unos valiosos minutos de vuestras vidas.

Hace unas semanas escribí una entrada en este blog. Al final del mismo dije que cambiaría, que dejaría de ser tan pesimista. Que sonreiría más.
Bien, esto no ha pasado. Además cada vez va a peor. Cada vez me siento más inútil y menos positiva. Como peor, duermo peor, me comporto peor. Estar mal conmigo me da igual, pero me jode profundamente estar así con la gente que me importa. Siempre sin energía y con cara de asco. Lo odio. Menosprecio su ayuda porque pienso que les voy a dejar de importar pronto. Porque si no me gusto yo, ¿por qué iba a gustarles a ellos?  Me demuestran tanto cada día y aun así sigo pensando que me voy a quedar sola, porque parece que es lo que estoy buscando. Paso días geniales y maravillosos pero en cuanto me despido, "he hecho esto mal... fijo que les ha molestado esto... hablo demasiado... soy una pesada... una bocazas". En fin. Les quiero tanto a ellos y tan poco a mí que no quiero que estén conmigo porque no me gusta cómo soy con ellos, y a la vez no quiero que me dejen nunca porque sin ellos sí que no sería capaz de nada. Es tan egoísta.

Este es otro punto interesante. Cada día soy más y más egoísta. Lo noto en general, en mis actos del día a día, y no me gusta nada. Lo odio. También antes daba más de mi. Nunca he dado mucho cuando el problema era mío. Pero cuando era algo que afectaba a ajenos daba, o al menos intentaba dar, el 100% de mi. Ahora ya no.

Me siento excluida en mi propia casa. No tengo ni voz ni voto, y lo tengo tan asumido que todo me da igual. Haga lo que haga seré una persona inútil y que no hace nada. Tener que plantearse dormir en el salón, que absolutamente TODO lo que pasa en casa es culpa tuya, irse a dormir tiritando, incluso preferir dormir debajo de un puente a seguir en casa. Odiar tanto estar donde estás y aun así no tener el valor de hacer nada al respecto. Porque vivir alimentado y con techo sin tener que hacer nada es muy cómodo. Porque vivir por tu cuenta da mucho miedo. Porque es muy hipócrita pensar que prefieres dormir debajo de un puente a tener que relacionarte con la gente de casa cuando estás calentito metido en una manta.

En resúmen, me doy mucho asco. No me gusta como soy y cuando estoy sola se nota. No sé qué hacer. En fin.

Muchas gracias por leer hasta el final.

Saludos, y sed felices.

viernes, 27 de enero de 2017

Miedo.

Te adaptas.
Crees que te adaptas.
Ríes, bromeas; pareces feliz.
Te dices: "los cambios son buenos".

Pero en realidad...

En realidad no te adaptas.
Te acostumbras, lo superas.
En realidad tienes miedo.

Miedo al cambio.
A lo nuevo, a lo desconocido.
Miedo a que cambies,
a que te cambien.
Qué dirán, qué pensarán.
Miedo a que te juzguen.

"Si no haces nada, no podrán decir nada."

Lo superas.
"No pasa nada."
"Estoy bien."

Pero en realidad...

En realidad lo soportas.
Lo intentas soportar.

Aun así, el miedo no se ha ido.
El miedo nunca se va.

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¡Buenas! Hace dos años que no piso por aquí. En fin, espero que los que esperabais leerme podáis perdonar mi ausencia.

Esto lo escribí un día de enero de 2016, en un mirador al que fui sola a grabar el atardecer. La verdad, ha pasado bastante tiempo desde aquel día y sinceramente no recuerdo exactamente en qué pensaba en ese momento para escribir esto. Aun así, sí que me hago una ligera idea de lo que se me pasaba por la cabeza en aquel entonces; algo muy distinto y a la vez muy parecido a lo que se me pasa últimamente.

Lo primero que quiero hacer es disculparme a todos aquellos que escriben de verdad. Esto lo he escrito sin ningún tipo de conocimiento de estética o algo semejante. Lo escribí tal cual está, malamente, en un cuaderno que me habían regalado hacía unos días que me apetecía estrenar. He pensado mucho en cambiarlo antes de subirlo, porque estoy segura de que ahora no lo escribiría así. Pero no lo he cambiado. Por mí ahora y por mi yo de entonces.

También escribo esto porque me he dado cuenta de que desde la última entrada que escribí en este blog (que sin tener en cuenta las entradas de la historia han sido exactamente 827 días), mi forma de pensar ha cambiado. Es verdad que no ha sido un cambio radical, pero sí que ha cambiado en muchos aspectos.

Pero aunque mi forma de pensar cambie, hay cosas que nunca cambian. Con esto me refiero al mismo problema de siempre; aquel que plasmé con bastantes fallos de redacción en la primera entrada de esta página. Hace poco recibí un comentario que me hizo pensar otra vez como aquel entonces. Ahora no volveré a escribir lo que pensé, pero si os sobra un rato podéis leerlo en la entrada en cuestión. Viene a ser algo parecido.

El caso es que sigue igual. Llegados a este punto el problema empieza a ser mio. No contenta con eso, soy incluso más insegura que antes. No lo entiendo, me va bien. No hay ningún problema en concreto que me atormente. No tengo ninguna razón concreta para encontrarme como me encuentro, triste de forma constante. Todo me da miedo. Soy consciente de que es lo normal, no es malo tener miedo. Son demasiadas cosas nuevas por las que siento tanta indiferencia que me da pavor.
Aun así, lo que más miedo me da es haberme dado cuenta de lo mal que se me da consolar a alguien. No soy capaz de decir o hacer nada que haga sentir bien a alguien que sé que está triste. No sé qué decir y me bloqueo. Últimamente en mis pesadillas aparece la gente a la que quiero perdiendo a seres queridos. Los veo desconsolados, llorando. Y no soy capaz de hacer nada. Los veo alejarse, desaparecer de mi vida. Eso me da más miedo aún.

Por eso he decidido que voy a intentar cambiar las cosas. Si no entiendo lo que me pasa, esperaré hasta entenderlo. Quiero volver a esa época en la que la gente me paraba para decirme que siempre sonrío. No es cuestión de autoestima, es cuestión de que cuando la gente me decía eso, siempre lo hacía sonriendo. Si la única forma que tengo de hacer sonreír a alguien es sonriendo yo, que así sea. Si no encuentro razones para estar triste, no lo voy a estar. Voy a sonreír tanto como quiero que sonría la gente que quiero. A lo mejor no será fácil, probablemente no lo sea en absoluto. Pero quiero intentarlo.

Bueno, a lo mejor suponer que sonriendo yo podré hacer sonreír a alguien ha sido un poco egocéntrico. A pesar de eso, estoy bastante segura de que con mala cara sí que será imposible. Llevaba mucho tiempo pensando en escribir esto, a lo mejor he hecho bien y todo.
Muchas gracias por leer hasta el final.

¡Saludos, y sed felices!